El producto fue pensado para equipos comerciales que necesitaban mayor claridad operativa en su gestión diaria. El desafío era transformar objetivos comerciales en acciones concretas, simples de seguir y sostenibles en el tiempo.
Los equipos comerciales contaban con objetivos, pero no siempre con una guía diaria clara para saber qué priorizar, cuándo actuar y cómo sostener hábitos consistentes. El sistema debía acompañar sin controlar en exceso.
Necesitaba diseñar una experiencia mobile que transformara la gestión comercial diaria en un sistema de acciones claras, hábitos sostenibles y señales oportunas.



Cada módulo fue diseñado para convertir información comercial en acciones concretas: detectar oportunidades, priorizar tareas, sostener hábitos y dar seguimiento al avance.
Definí dos perfiles: organizadores, que dan seguimiento a la gestión comercial, y productores, que ejecutan y ven su avance.
La interfaz se organizó alrededor de flujos cortos, señales visibles y acciones concretas para que el usuario pudiera entender qué hacer sin sobrecarga.





La home concentra señales, progreso y acciones prioritarias para que el productor entienda dónde enfocar su jornada.
Las misiones y desafíos traducen objetivos comerciales en acciones concretas, con metas alcanzables y feedback visible.
Las alertas ayudan al organizador a priorizar situaciones relevantes y acompañar al equipo sin micromanagement.
El progreso permite visualizar avance y sostener hábitos, tanto desde la ejecución diaria como desde el seguimiento del equipo.
Además de las pantallas principales, se trabajaron componentes, estados y patrones visuales para mantener consistencia en la experiencia mobile y facilitar el handoff.





Este caso fue adaptado y anonimizado por confidencialidad. Algunos datos, textos y detalles visuales fueron modificados para proteger la identidad del cliente.
El prototipo permite recorrer los principales flujos de la experiencia mobile: home, misiones, desafíos, alertas y progreso.